El proyecto Eaten es una exploración visual de corte vintage y ligeramente desasosegante que utiliza el retrato para cuestionar la identidad y la escala. La serie combina retratos de personas en blanco y negro con elementos gastronómicos, principalmente pasta, que cubren sus rostros para generar un anonimato extraño y disruptivo. Este juego conceptual provoca una alteración radical de las proporciones, donde elementos cotidianos y pequeños adquieren una dimensión monumental y agobiante frente a la figura humana, transformando la percepción de lo familiar en algo ajeno y surrealista.

La potencia visual de la obra es fruto de un exhaustivo proceso técnico y matérico que hibrida lo digital con lo analógico. El flujo de trabajo comenzó con la sesión de fotografía original y su posterior edición, seguida de la impresión física de los retratos. Sobre estas copias se realizó la intervención manual con comida real para volver a fotografiar el conjunto, finalizando con una nueva etapa de edición digital. Este complejo procedimiento de capas otorga a las imágenes una textura y profundidad únicas, reforzando ese aire de otra época y subrayando mi capacidad para gestionar flujos de trabajo artísticos que exigen precisión, paciencia y una visión conceptual clara.

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